El búfalo cafre (Syncerus caffer) es una bestia de la naturaleza que puede alcanzar una longitud total que oscila entre 1,70 y 3,40 mts con una altura en la cruz de hasta 1,70 cms. Los machos son algo mayores que las hembras ya que pueden alcanzar un peso de tres cuartos de tonelada e incluso cerca de la tonelada en algunos ejemplares, mientras que las hembras suelen pesar poco más de media tonelada, siendo el mayor bóvido del continente africano. Es destacable que la diferencia de tamaño entre machos y hembras no es tan acrecentada como en otras especies bovinas. Quizás de los llamados ´5 grandes´, el búfalo sea la especie que más indiferencia causa a simple vista y es el menos atractivo de todos, entre otros motivos por que es bastante abundante y también por que muchos piensas que es lo más parecido a una vaca grande como las de campo, pero salvaje. Pero la realidad es que el búfalo bien merecida tiene su inclusión en este selecto grupo de animales, ya que es sin duda una de las especies más agresivas e irascibles de África. Los cuernos de este bóvido son una de las armas más temidas por los depredadores capaz de infringir heridas mortales a los mismísimos leones. Tanto hembras como machos disponen de cornamenta que alcanza unas proporciones de hasta 1,60 cms de punta a punta, siendo algo mayores en los machos que en las hembras.

Es un animal de costumbres gregarias sin lazos territoriales muy marcados. Se suelen desplazar por las sabanas en grandes números en ocasiones compuestos por miles de individuos. El color de su piel suele ser variable según la sub-especie de búfalo, puede variar desde el marrón oscuro tirando a negro de los ejemplares de sabanas, a las tonalidades marrones rojizas de los ejemplares de bosque que son algo menores en tamaño. En ambas especies el cuerpo es formidable y corpulento, con patas cortas en proporción a su volumen, cabeza relativamente pequeña en proporción al resto del cuerpo y cuello corto pero bien musculado. Las orejas son grandes y se hayan tendidas hacia abajo bordeadas por mechones de pelos.

Es un animal muy activo, ya que pasa alrededor de unas 18 horas pastando y rumiando y en constante movimiento. Sus mandíbulas están perfectamente adaptadas para las hierbas altas gracias a unos potentes incisivos. Una vez que han dado cuenta de las hierbas altas, marchan a otro lugar para dejar paso a otros herbívoros que puedan aprovechar las hierbas cortas. Al moverse en grupos de, en ocasiones, hasta mil individuos constituyen una barrera infranqueable de cuernos y pezuñas difícil de traspasar por cualquier depredador. En ocasiones hasta los mismísimos elefantes y rinocerontes ceden el paso ante tal horda de animales. En las manadas coexisten machos, hembras y crías formando una sola unidad. Cualquier amenaza que reciba el grupo ya sea por parte de leones o hienas, la manada repelerá el ataque haciendo frente a la amenaza. Los búfalos rara vez dejan a su suerte a sus semejantes sin plantear resistencia. No son pocos los casos de leones que han visto como un ataque es contrarrestado por los búfalos, en ocasiones llevándose por delante la vida de algún felino. Un ejemplo que mejor ilustra la valentía del grupo para repeler las amenazas es el famoso vídeo “Battle at Kruger” en el que se ve como una cría de búfalo es abatida por una leona y la manada lejos de retirar regresa a responder la amenaza felina salvando a la cría de las mandíbulas de un cocodrilo que pasaba por ahí y de las garras de los leones. Así son estos bravos animales. Temidos por su bravura y respetados por su coraje.

A decir verdad los búfalos, salvo el ser humano, poseen pocos enemigos en estado salvaje. Hienas, cocodrilos y, sobretodo, leones son sus principales amenazas.

En África se pueden distinguir dos tipos de búfalos, el búfalo cafre de sabana (Syncerus caffer caffer) que es de mayor tamaño, y el búfalo cafre de bosque (Syncerus caffer nanus) de tamaño menor; aunque algunos expertos afirman que se puede considerar al búfalo cafre de Sudán (Syncerus caffer brachyceros) como una tercera sub-especie africana. De estas tres sub-especies, el búfalo de sabana es con mucho el más y mejor estudiado de los tres. Son animales con un sentido del olfato muy desarrollado, toda vez que su vista es deficiente al igual que sus oídos. El sentido del olfato es utilizado tanto para localizar el alimento, localizar posibles amenazas y relacionarse con sus congéneres. Son capaces de oler a un depredador a más de 350 mts de distancia, además son bastantes irascibles y al más mínimo movimiento lo normal es que intenten cargar como acto de defensa, por ello se les considera entre los animales más peligrosos junto a los elefantes y hipopótamos. Son capaces de cubrir grandes distancias en busca de pastos verdes a una velocidad media de unos 6 kms/hr., aunque cuando corre puede alcanzar velocidades de hasta 50 kms/hr. Come todo tipo de hierbas desde hojas y brotes hasta ramas. Su apetito es voraz y son capaces de beber hasta 30 lts de agua al día, con lo que su hábitat estará muy vinculado a la proximidad de ríos y lagunas, ya que estos poderosos mamíferos no poseen la capacidad fisiológica de retener el agua que ingieren con la hierba de modo que se ven obligados a beber con frecuencia por lo que nunca se hallarán lejos de algún punto de agua.

Normalmente, los búfalos recorren amplias distancias en manadas de muchos ejemplares constituyendo una auténtica fortaleza andante. Las hembras suelen ocupar los lugares del interior del núcleo de la manada junto a las crías, mientras los machos cierran el grupo. En zonas de bosque el número de individuos de las manadas es muchísimo más reducido que en las sabanas donde se han llegado a contar hasta 2000 ejemplares juntos otorgando al grupo una sensación de enorme poder, aunque la media suele estar compuesta por unos 350 individuos. Las mayores manadas se suelen dar en la época de lluvias, mientras que en temporada seca lo normal es verlos más dispersos del grupo central. Dentro de las manadas, se rigen por jerarquías donde,por lo general, son los machos más experimentados los que guían al resto del grupo, aunque no es raro que alguna hembra adulta y experimentada tomo las riendas de la manada. Las cabezas de la manada suelen estar cubiertas por los ejemplares dominantes. Normalmente, a la edad de tres años los machos jóvenes suelen dejar la seguridad de la madre para buscar refugio en el grupo de machos, aunque no podrán aparearse hasta la edad de 7 u 8 años.

Mucha gente piensa que los búfalos son de costumbres diurnas, entre otras razones porque los leones, su principal amenaza, tiene hábitos nocturnos; pero la realidad es que son tanto diurnos como nocturnos ya que comen, descansan y se desplazan independientemente de la hora del día; aunque si bien es verdad que lejos de las zonas protegidas de los parques y reservas tiende a ser más activo de noche. Son animales muy propensos a enfermedades, con lo que siempre que tengan la oportunidad buscarán charcas de barro para darse un buen baño de barro y así eliminar todos los parásitos del cuerpo como hacen los facoceros. El barro les protege la piel de posibles picaduras y ejerce de barrera natural contra tábanos y mosquitos. Una vez seco, el búfalo se retorcerá frente a arboles, arbustos o lo que encuentre para quitárselo del medio. El barro no es siempre un aliado, ya que en multitud de ocasiones, los búfalos se ven aprisionados en el barro, debido a que el calor es tan intenso con lo que se endurece con rapidez quedando el animal atrapado en su interior a la espera de una muerte lenta y agónica por inanición o bien por que traiga a leones y hienas que al ver al animal inmóvil sin posibilidad de defenderse no intentarán asfixiarlo mordiéndole en la garganta, sino que empezarán a devorarlo vivo por las partes traseras lo más alejado posible de sus poderosos cuernos. Los búfalos siempre se ven acompañados por garzas bueyeras y picabueyes que sobre sus hombros no dudarán en darse un banquete a base de garrapatas, larvas e insectos y de paso liberan al animal de posibles infecciones futuras. Además estas aves, en su propio beneficio, limpiarán posibles heridas que pudieran tener los bóvidos.

La peste bovina que azotó muchos puntos de África en 1890 diezmó seriamente la población de búfalos en todo el continente. Hoy, gracias a su facilidad para reproducirse, es una especie bastante común e incluso, en algunas regiones, más numerosa de que lo que fue antes. Según la CITES, el búfalo cafre se haya catalogado bajo las siglas LC (riesgo bajo). La esperanza de vida oscila entre los 16 y los 20 años.

Son animales muy solidarios y sociables con los miembros del grupo, y no dudarán en prestar ayuda a un compañero herido o caído a manos de depredadores, incluso aunque este yazca ya casi muerto. Lo mismo ocurre con los cazadores de trofeos, si el animal se siente acorralado o está herido no dudará en atacar a su agresor. El búfalo desde siempre ha sido una pieza codiciada por los cazadores al considerar a este animal un ejemplo de bravura. Aún hoy, desgraciadamente, se siguen cazando a estos animales ya que al ser bastante numerosos, la caza no implica ningún riesgo para la especie. Siempre se ha dicho que si te cruzas con un león, lo mejor es permanecer inmóvil, nunca darle la espalda y, desde luego, jamás correr; pues bien, esto con el búfalo no vale, lo mejor es tirarse al suelo boca abajo con las manos en la cabeza y encomendarse a la suerte.

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