A finales del s.XIX, los búfalos casi se extinguieron por completo a causa de una enfermedad que les fue transmitida por el ganado doméstico sobreviviendo tan sólo un ejemplar por cada 10000 individuos existentes; por suerte, y gracias a su gran facilidad de reproducción, los búfalos aún hoy son bastante numerosos en África y son de las pocas especies que no están censadas como vulnerables o con riesgo inminente. El CITES tiene catalogado al búfalo cafre como especie con riesgo bajo (LC, Least Concern) desde 1996, estimando que la población de ellos por toda África es unos 900000 ejemplares, de los cuales más de 3/4 partes viven en áreas protegidas, aunque su número está decreciendo lentamente. De este total poblacional se cree que unos 60000 ejemplares corresponden a la sub-especie de bosque y el resto al de sabana. A día de hoy, las tres sub-especies de búfalo africano se localizan en casi todo el continente africano salvo en su tercio septentrional y la punta meridional. Actualmente se sabe a ciencia cierta que hay búfalos en Angola, Benin, Bostwana, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Rep. Centro africana, Chad, Zaire, Rep. Democrática del Congo, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Etiopia, Gabón, Ghana, Guinea, Guinea Bissau, Kenia, Liberia, Malawi, Mali, Mozambique, Namibia, Níger, Nigeria, Ruanda, Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudáfrica, Sudán del sur, Tanzania, Togo, Uganda, Zambia y Zimbabue. En Gambia, Mauritania y Eritrea está extinto y en Swazilandia ha sido reintroducido.

Los búfalos cafres son y han sido de todos los mamíferos africanos los que mejor se han adaptado a cualquier tipo de variedad de ambientes ya que se encuentran en todo tipo de hábitats, desde las extensas planicies del Serengeti o el Masai Mara hasta zonas muy áridas como el el sur de Sudán, pasando por zonas pantanosas como el Delta del Okavango o zonas semidesérticas como el desierto del Namib en Namibia. Es una especie muy adaptable al entorno, pero por lo general prefiere regiones con verdes pastos y abundante agua.

Hoy una de las mayores amenazas la constituyen los furtivos y los cazadores de trofeos. Si bien no es una pieza tan codiciada por los furtivos como pudiera ser el elefante o el rinoceronte, el daño que estos han causado a las poblaciones de búfalos en muchas regiones de Costa de Marfil o en el Parque Nacional de Garamba en el Congo han provocado un serio aviso a las autoridades de los parques de que ninguna especie está a salvo; ni siquiera en el Serengeti, donde a mediados de siglo los furtivos diezmaron la población de estos bóvidos. Muchas enfermedades como el anthrax o la peste bovina causó estragos en la población de búfalos en la década de los 90 en parques y reservas tan importantes como el Serengeti, Tsavo, Gonarezhou, Kruger o el mismísimo Masai Mara.

Un 70% de la población de los búfalos de sabana se encuentran en parques y reservas, siendo algunos de los principales lugares para su observación: los parques de Queen Elizabeth y Murchison Falls en Uganda, Tarangire, Katavi y Selous en Tanzania, Kafue y los parques del norte y del sur de Luangwa en Zambia, Chobe y el Delta del Okavango en Bostwana, el valle del Zambeze en Zimbabue, la reserva de Hluhluwe-Imfolozi y el parque Kruger en Sudáfrica, el parque de Zakouma en Chad, el parque de Mole en Ghana o algunos parques del norte de Camerún.

Hoy en día, el 75% de la población de búfalos de bosque se haya en zonas protegidas, siendo las más destacables para su avistamiento: Lobeke (Camerún), Noubale-Ndoki-Kabo (Congo), Odzala (Congo), Maiko (Congo), Gamba, Lope y Wonga-Wongue en Camerún y en Dzanga-Sangha (Rep. Centro africana).

 

 

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