Los búfalos son animales gregarios que acostumbran a vivir en manadas que durante la temporada de lluvias pueden alcanzar hasta los 2000 individuos. Son animales que se reproducen continuamente, aunque tienden a parir en aquellos meses en donde las precipitaciones son más limitadas; en el Serengeti, por ejemplo, la tasa más alta de nacimientos tiene lugar a finales de la época de lluvias (junio - julio) Las hembras, por lo general, alcanzan la madurez sexual a los cinco años y a partir de ese momento suelen parir un ternero cada quince meses y en muy raras ocasiones dos. Gracias a esta extraordinaria facilidad de reproducción que ostentan los búfalos les ha servido para sobrevivir hasta hoy. A finales del S.XIX los búfalos africanos casi se extinguieron por completo a causa de una fuerte epidemia que les fue transferida por el ganado vacuno doméstico; apenas sobrevivió un ejemplar por cada 10000 que habían en aquel entonces. Hoy, debido a lo prolífico que es esta especie, podemos decir que hay tantos búfalos por las sabanas, planicies y bosques africanos como lo habían antes de la epidemia.

Cuando nacen las pequeñas crías ostentan un pelaje marrón pero a medida que vayan creciendo se les irá oscureciendo hasta volverse completamente negro en los ejemplares de sabana, ya que en los de bosque adoptará tonalidades más rojizas. Es muy frecuente ver que las hembras con crías lleven tras de sí, no sólo a las crías del último año, sino también a becerros anteriores de hasta 3 años de edad.

El ciclo de las hembras se suele dar cada 23 días en los cuales estarán en celo durante 5 o 6 aproximadamente. La gestación tiene una duración de 340 días, después de los cuales darán a luz, por lo normal, a una sola cría cuyo peso al nacer rondará entorno a los 40 kgs. En líneas generales, el intervalo de nacimiento entre un becerro y otro suele ser de unos dos años. Al nacer, las crías ya tiene una gruesa capa de pelo de tonalidades suaves que irán oscureciendo a medida que vayan creciendo. El vínculo de las crías con las madres es muy intenso durante toda la vida, pero lo es aún mucho más durante los primeros años de vida, en el que cualquier hembra que vea que su becerro esté en peligro no dudará un instante en hacer frente a la agresión con un poderoso ataque que será apoyado por los integrantes de la manada. Leones y hienas, principales enemigos de los becerros de corta edad, saben muy bien que a pesar de su frágil constitución, son presas complicadas ya que la manada siempre estará pendiente de las crías. La gran mayoría de los intentos de dar caza a las crías terminan en fiasco gracias, en buena medida, a la inminente reacción de la madre y la manada. A la edad de 6 meses suelen ser destetados, y entre los 3,5 y 5 años se puede decir que alcanzan la madurez sexual pudiendo llegar en algunos casos hasta los 18 años de edad y algo más en cautividad.

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