Hoy en día son varias las amenazas que sufren los gorilas de cara su futuro. Todas están en manos del hombre. Seguramente hayan pocas especies sobre la faz de la tierra que estando tan amenazadas tengan que esquivar tantos impedimentos para albergar una pequeña esperanza de sobrevivir. Hoy en día la población de gorilas de montaña está muy vigilada y controlada por guardabosques las 24 horas los 365 días del año, pero eso no basta. Apenas quedan entre 750-800 gorilas de montaña en el corazón de África, una región que es un polvorín; cualquier chispa pudiera detonar la mecha y encaminar a estos fabulosos animales a su extinción. Algunos hoy piensan que los gorilas fueron empujados a desarrollarse a estas ancestrales montañas volcánicas para evitar enfrentamientos con el hombre, pero lo cierto es que evolucionaron aquí. Si queremos asegurar el futuro de la especie, es imprescindible hacer ver a los lugareños que el futuro de los gorilas va ligado a su futuro. No pueden ver a estos animales como un escollo para obtener tierras ya que sino los matarán con trampas o venenos, han de ver al gorila como un símbolo y que gran parte de las divisas obtenidas por los turistas que se acercan a observarlos vayan a parar en su beneficio y desarrollo. Solamente viendo como los gorilas mejoran sus precarias condiciones de vida habrá hueco a la esperanza. Es capital lograr el equilibrio entre los gorilas y lugareños. Hoy en día muchísimos campesinos son conscientes de la importancia de estos animales para su futuro. El Proyecto Gorila de Montaña expone videos en las comunidades mas cercanas a donde habitan los gorilas para que los lugareños se vayan familiarizando con los animales. Pero no hay margen para el error con una población tan reducida. Hoy más que nunca la labor iniciada por Schader y dada a conocer al mundo por Dian Fossey y Bob Campbell no puede caer en el olvido. Sería imperdonable que dependiendo de nosotros este majestuoso animal, símbolo de África como ningún otro cayera en la extinción.

Estos son las principales amenazas a las que los gorilas de montaña se ven expuestos hoy en día:

 

Destrucción de su hábitat.-

La región donde habitan los gorilas de montaña es un área muy rica en flora y fauna; aquí los gorilas tienen todo lo que necesitan. Los bosques de bambú, su principal fuente de alimento están presentes todo el año y, dado que son animales con una gran variedad de alimentación, la disposición de plantas es total. El problema es que también es una de las zonas más densamente pobladas de África. En ciertas áreas se llega a casi 400 habitantes/km2. En los montes Virunga y alrededores continuamente estallan conflictos por los recursos y por la tierra, mientras milicias, productores furtivos de carbón, refugiados y dirigentes políticos luchan por el control de la región. Cada vez son más los gorilas que empujados por el hambre y la reducción de su hábitat se ven obligados a entrar en los campos de cultivos próximos a sus núcleos de residencia, con lo que muchas veces el contacto con el hombre es inevitable. El Proyecto Gorila de Montaña está diseñando actualmente la creación de un plan que consistiría en levantar una valla que impediría a los gorilas acceder a los campos de cultivos y por otro lado dificultaría a los cazadores a entrar en los parques a colocar trampas para cazar antílopes y otros monos que muchas veces acaban con miembros amputados en los gorilas. Las tierras altas donde habitan los gorilas son por otro lado tierras muy fértiles. Teniendo en cuenta la importancia que para los lugareños tienen las tierras como sustento de vida, parece lógico pensar que con una densidad de población tan elevada la demanda de tierras ha de ser amplia, y no parecería justo dar a entender a los pobre lugareños de la región que no pueden utilizar las tierras del parque donde viven los gorilas de montaña para alimentar a sus familias, cuando compañías extranjeras utilizan parte del parque para producir insecticidas. El problema de la disposición de tierras es vital para salvaguardar el futuro de estos animales. Los lindes del parque han de quedar claramente delimitados para evitar los conflictos innecesarios. Aún así la labor parece complicada si los lugareños no reciben nada a cambio por dejar de cultivar las tierras en una región en constante crecimiento. Para combatir este problema varias organizaciones como WWF (World Wildlife Fund), FFI (Flora y Fauna Internacional) y AWF (Fundación para la Vida Salvaje Africana) crearon hace ya 20 años el Programa Internacional para la Conservación del Gorila (IGCP). En los últimos años esta organización junto a las comunidades locales de Ruanda, Uganda y la Rep. Dem. del Congo han trabajado para gestionar y proteger de forma efectiva el hábitat de los gorilas teniendo especialmente en cuenta las necesidades de los lugareños.

 

Enfermedades.-

Es de todos sabido que los gorilas son muy sensibles a las enfermedades transmitidas por el hombre. De hecho, una de las principales fuentes de divisas en la región como es el turismo para la observación de los gorilas, también impone sus propias restricciones para evitar que el contacto con las personas sea prolongado. En una situación tan delicada, las autoridades no se pueden permitir el lujo de perder a un sólo animal por una mala gestión. Aquel turista que esté enfermo o tenga gripe tendrá restringido el acceso a los gorilas para evitar el contagio de los animales. Teniendo en cuenta que hasta dos grupos diarios pueden llegar a visitar a los gorilas por día, la exposición de los animales en un riesgo patente.; por ello, las autoridades han adoptado, conscientes de la importancia y las divisas que este turismo genera para la región limitar a una hora el contacto con los animales y en muchos casos utilizar mascarillas para minimizar el riesgo de transmisión de enfermedades. Otras enfermedades, no de transmisión humana, como el virus Ébola ya se cobraron la vida de casi 5000 ejemplares de gorila de llanura recientemente.

 

Trampas.-

A pesar de que los gorilas de montaña están prácticamente localizados las 24 horas del día y custodiados; en muchas ocasiones los lugareños abordan los límites del parque para colocar trampas, pero no con la intención (que se sepa) de capturar gorilas, sino de atrapar pequeños antílopes o monos vervet para aprovechar su carne. El problema es que en un espacio tan reducido y teniendo en cuenta que los gorilas están en constante movimiento, es inevitable que por su carácter curioso muchos gorilas se vean atrapados por dichas trampas. No es raro ver en los grupos de gorilas a uno o varios miembros con lesiones causadas por las trampas furtivas o incluso con miembros amputados. Debido a esto patrullas anti-furtivos recorren a diario las selvas en busca de estas trampas para desactivarlas. En 1981, cuando el furtivismo campaba por la región a sus anchas, las brigadas anti-furtivos lograron desactivar unas 2600 trampas, salvando la vida a muchos animales, gorilas incluidos.

 

Guerra.-

Desgraciadamente esta región de África es un auténtico polvorín. Posiblemente se trate de una de las zonas más inestables del planeta, lo cual no augura un futuro muy prometedor. La guerra en 1994 entre hutus y tutsis provocó la muerte de más de 800 mil tutsis. Esta guerra se cobró la friolera de más de 5 millones de muertes, siendo después de la II Guerra Mundial el episodio más violento conocido de la historia reciente. Con un panorama de tal magnitud, el futuro de los gorilas puede quedar relegado a un segundo plano para muchos. La realidad es que cualquier chispa en cualquier momento puede ser el detonante para una nueva escalada de la violencia. Los grupos de desplazados por la guerra se cuentan por miles, principalmente en Goma al suroeste de los Virunga donde los campos de refugiados y desplazados llegan ya al millón de personas, y los que desgraciadamente no encuentran refugio aquí llenan los campos de la ONU y otras muchas ONG´s. En Kibumba, región localizada al oeste muy próxima a Virunga los refugiados ya superan los 40 mil. Las milicias rebeldes comandadas por el general Nkunda (CNDP) controlan actualmente el acceso al parque de los Virunga desde el distrito de Masisi, mientras que desde el sur, en Sake, la fuerzas gubernamentales congoleñas combaten a las milicias por toda la región. Las milicias tutsis de la CNDP (Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo) comandadas por Nkunda cuentan actualmente con unos 4000 milicianos en la región; las milicias hutu formadas por rebeldes ruandeses que huyeron al Congo conocidas como FDLR (Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda) cuentan con otros 4000 efectivos. A todo ello hay que sumar los 15000 efectivos del ejército congoleño y los casi 6000 soldados que la ONU tiene desplegados en la región. Ante tremendo arsenal, unos 650 guardabosques velan por la paz y seguridad de poco más de 750 gorilas de montaña.

 

Tráfico de carbón.-

Uno de los problemas mas graves a los que se enfrenta el futuro de los gorilas de montaña es el tráfico del control del carbón vegetal que tiene lugar en la región. La zona de los Virunga es de sobra conocida por ser una ruta comercial del carbón vegetal. La demanda mundial de carbón se ha disparado los últimos años. En Goma, donde muchísimos lugareños carecen de electricidad así como recursos básicos, por lo que el carbón se convierte en un recurso valiosísimo para el día a día. Mas de 110 mil sacos de carbón vegetal son consumidos al mes en esta región. El carbón, como no, es extraído de los bosques primarios del interior del parque donde habitan los gorilas. Miles de hectáreas de la zona de Nyiragongo o de Nyamulagira llevan años siendo deforestadas para apropiarse del carbón. Tanto las milicias del CNDP como de la FDLR así como soldados corruptos del ejército participan en este tráfico de carbón. Esta salvaje actividad esta deforestando a paso agigantados el hábitat de los gorilas, hasta tal punto que en los meses de junio y julio de 2007 una familia de gorilas fue salvajemente asesinada en esta zona de influencia. Este macabro asesinato dio la vuelta al mundo. Es poco probable que los furtivos hayan sido los culpables ya que cuando asesinan gorilas suelen dejar una inequívoca tarjeta de visita que consiste en decapitar al animal y cortarle las manos, y los 7 ejemplares asesinados tenían los cuerpos intactos. Todo apunta a que fue obra o bien de los rebeldes o productores ilegales quienes talan árboles en el interior del parque para producir carbón vegetal. La fotografía del espalda plateada Senkwekwe llevado a hombros por lugareños y guardabosques conmocionó al mundo (ver National Geographic edición julio 2008). La producción de carbón vegetal de forma ilegal es uno de los problemas más graves a los que se tiene que enfrentar día a día los guardas, y de su éxito dependerá muy mucho el futuro de los gorilas. Teniendo en cuenta que investigaciones llevadas a cabo a raíz de estos terribles asesinatos demostraron que el antiguo director del parque era el cabecilla de la trama de carbón ilegal de los traficantes, el futuro parece sombrío.

 

Furtivos.-

El furtivismo es una amenaza patente. A pesar de que cazar gorilas está totalmente prohibido, hasta 1984 los furtivos mataban gorilas para cortarles las manos y la cabeza ya que eran solicitadas como objetos decorativos en occidente. Resulta maquiavélico pensar como un ser humano puede matar a un animal para utilizar sus manos a modo de cenicero. Es algo atroz. Aunque está actividad ha cesado desde hace ya tiempo, la amenaza del furtivismo sigue patente. La zona de los Virunga es un auténtico polvorín donde milicias, soldados corruptos y lugareños están inmersos en una devastadora guerra en medio de la cual se encuentran los gorilas y para salvaguardar su integridad, apenas hay un grupo de no más de 700 guardabosques pobremente armados. En Uganda existen dos puestos de guardias que velan por la seguridad de los escasos gorilas de Mgahinga, el Parque Nacional de los Volcanes ruandés cuenta con unos tres puestos de vigilancia permanente y la zona de Virunga de la Rep. Dem. del Congo la más inestable de la región cuenta al menos con seis puestos de guardia, aunque bien es cierto que las fuerzas rebeldes controlan un sector del parque donde habitan los gorilas.

Los gorilas de montaña están protegidos las 24 horas del día , los 365 días del año, pero ni siquiera eso es garantía de que estén a salvo, prueba de ello es la masacre acaecida en Rugendo en 2007.

 

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