Los elefantes se aparean en la posición cuadrúpeda habitual. Las crías nacen después de una gestación de entre 18 y 22 meses, las más prolongada entre los mamíferos. Por lo general, las hembras paren una sola cría, y muy rara vez dos. Al nacer las crías pesan entre los 75 y 115 kgs y miden aproximadamente un metro de altura en la cruz. En los elefantes asiáticos el periodo de gestación es muy similar, lo único que las crías al nacer son algo menores tanto en peso como en altura. Los elefantes alcanzan la madures sexual entre los 8 y 13 años. En el caso de los machos adultos africanos experimentan un período de gran actividad sexual conocido como musth. Las hembras pueden parir en ambas especies una vez cada 4 o 6 años y potencialmente dar a luz hasta 7 crías durante su vida que puede llegar a ser de 70 años.

Los sistemas reproductores femenino y masculino consisten en órganos prácticamente idénticos a los de otros mamíferos. En los machos, los testículos se alojan de forma permanente dentro del cuerpo, cerca de los riñones. En un macho adulto, el pene es largo, muscular y está controlado por un músculo voluntario, el levator penis; puede alcanzar hasta el metro de longitud con un diámetro en la base de 16 cms. En comparación en términos absolutos con otros mamíferos como el caballo el pene no es tan grande. El orificio del extremo del pene en los elefantes adopta forma de Y, mientras que en erección adopta forma de S.

En las hembras, el clítoris es un órgano bien diferenciado que puede alcanzar hasta 40 cms de longitud y se encuentra controlado por el músculo levator clitoris. A diferencia de otros mamíferos como los bovinos y equinos en los que la vulva se sitúa por debajo de la cola, en las elefantas se encuentra entre las patas traseras. El conducto urogenital es muy largo ya que puede alcanzar los 90 cms. Esta posición inusual en las hembras, semejante a la posición de los órganos reproductores de los machos, hace que a la hora de estudiarlos sea una tarea bastante confusa y no es fácil distinguirlos a simple vista. Debido a las grandes dimensiones de la cavidad abdominal, las gestaciones pasan inadvertidas con relativa frecuencia, ya que el feto puede ocupar el espacio entre los órganos de la digestión y la pelvis. Las glándulas mamarias de las elefantas se localizan entre las patas delanteras, ya que así hace a la madre más fácil controlar a las crías mientras estas son amamantadas.

Las hembras que no están preñadas ni criando suelen tener las mamas encogidas orientadas hacia abajo. Al final del período de gestación, las glándulas se hinchan y los pezones se colocan en posición diagonal para que la cría acceda sin dificultad a la leche. Para amamantarse, las crías de elefante enrollan la trompa hacia un lado. El destete es un proceso gradual y prolongado que comienza hacia finales del primer año y que en ocasiones no finaliza hasta el séptimo o incluso décimo año. Para que la cópula tenga éxito, es necesario que el macho sea capaz de soportar su enorme peso sobre sus dos patas traseras mientras introduce el pene en forma de S en la vagina en la hembra apoyándose con la trompa en el lomo de ella. El pene debe ser largo, móvil y fuerte para que pueda penetrar tanto como sea posible en la vagina. El coito suele durar menos de un minuto.

 

Anatomía del Musth.-

El estado de musth, es un estado en el que los machos, tanto los africanos como los asiáticos, en encuentran en su máxima excitación sexual y por lo general suelen ser bastante agresivos. La glándula del musth (glándula temporal) guarda una estrecha relación con la actividad sexual, la comunicación y la jerarquía social. Dicha glándula se localiza a medio camino entre el ojo y la oreja, a cada lado de la cabeza. La palabra musth es un término hindi que significa “intoxicado”. Cuando el elefante se encuentra en este estado, las glándulas temporales se inflaman y secretan una sustancia especial al mismo tiempo que se producen constantes emisiones de orina. Durante este período la conducta de los elefantes es imprevisible con lo que controlarlos es muy complicado. En muchas ocasiones, elefantes en cautividad han llegado a matar a sus cuidadores y en libertad llegan a agredir hasta la muerte a otras especies, sobretodo rinocerontes. En el Kruger, más de treinta ejemplares fueron matados por elefantes en este estado.

Tanto en los elefantes asiáticos como en los africanos, el estado de musth se conoce desde hace mucho tiempo. La fase de musth coincide con el período de mayor actividad sexual y agresividad que experimentan una vez al año los machos mayores de 30 años cuando gozan de buen estado de salud. Durante esta fase, los machos emiten frecuentes vocalizaciones, producen abundantes secreciones de las glándulas temporales inflamadas y van dejando por el suelo un rastro continuo de orina de fuerte y marcado olor. La duración de la fase de musth varía de un elefante a otro según la edad y las condiciones físicas. Los machos de poco más de 30 años pueden permanecer en este estado durante una semana aproximadamente, mientras que los de cerca de 50 años pueden llegar a experimentarlo hasta durante cuatro meses. Durante este período de frenesí, los machos ven incrementado su rango social y su capacidad para atraer a las hembras. Cada macho entra en este estado durante una época concreta del año, la cual variará para cada individuo. Las hembras en celo pueden llegar a comunicar su presencia a los machos situados a pocos kilómetros de distancia emitiendo una serie de potentes vocalizaciones de frecuencia muy baja imperceptibles para el oído humano. Las hembras sexualmente receptivas suelen preferir a los grandes machos en estado de musth y buena condición física.

Normalmente cuando dos machos de dimensiones similares se encuentran en fase de musth, el resultado inevitable, por lo general, es el combate. Cuando los machos se encuentran en dicha fase presentan en la sangre altos niveles de testosterona y son muy agresivos para con otros machos. Si estos son de rango similar, lo normal es que luchen cuando se encuentren, pero la verdad es que los combates no son tan frecuentes como se creía; aunque eso sí, ver a dos machos en estado de musth combatiendo entre sí por tener el derecho a copular con las hembras es uno de los espectáculos más impresionantes de la vida animal. En este estado de excitación lo más prudente es guardar las distancias con el animal; siempre hay que mantener una cierta distancia con los elefantes ya que pueden volcar un 4x4 con suma facilidad y más si de por medio hay hembras con crías o machos en estado de musth; ni siquiera especies como búfalos, hipopótamos o rinocerontes están a salvo de la ira de los machos en esta fase. Se han reportado muchos ataques de machos en fase de musth contra rinocerontes en los parques sudafricanos de Kruger y Pilanesberg con resultado de muerte para estos últimos.

Cuando los machos se encuentran inmersos en esta fase, suelen recorrer el territorio ocupado por la población en busca de hembras receptivas. Las potentes vocalizaciones de baja frecuencia seguramente jueguen un papel determinante en la localización del sexo opuesto, así como para evitar encuentros no deseados con otros machos que se hallen inmersos en esta fase. Por lo general, machos y hembras viven en grupos separados y solo se encuentran para copular sin formar lazos de pareja, a lo sumo pasarán un par de días juntos antes de que el macho prosiga su camino en solitario o junto a una manada de solteros, en muy raras ocasiones se mantiene unidos más de una semana. La cópula suele durar entre treinta segundos y un minuto y puede repetirse varias veces.

El motivo por el cual los machos experimentan el estado de musth una vez al año se desconoce. Hay expertos que opinan que está únicamente vinculado con la actividad sexual, pero si así fuera los machos sólo copularían cuando estuvieran inmersos en dicha fase, y no sucede así con los elefantes. Según algunos expertos, el musth es un método que les sirve para establecer su propia jerarquía social (por lo menos en cautividad), así saben cuando las hembras en celo están listas para el apareamiento quién de los machos tiene prioridad en el proceso de apareamiento.

Al nacer un elefantito pesa entorno a los 120 kgs, a los diez años pesara entre una tonelada y 1350 kgs. Al nacer a duras penas llega al metro de altura, pero a los diez años habrá alcanzado los dos metros. Justo en el momento en el que nacen, los pequeños elefantes se convierten en miembros de una unidad familiar con estrechos lazos sociales. Bajo el cuidado y guía de su madre y otras hembras adultas, el pequeño aprenderá todo lo necesario. A diferencia de otros mamíferos, el proceso de crecimiento les durá toda la vida, aunque a partir de los 25 años de edad el ritmo de crecimiento es menor, aunque los machos siguen creciendo a un ritmo bastante constante pudiendo llegar a las 7 toneladas una vez pasados los 50 años.

La infancia de los elefantes es bastante prolongada con lo que el período de aprendizaje es largo. La unidad familiar de estos animales suele estar constituidas por unos once miembros, pero la familia puede tener hasta cerca de la treintena. Los machos por lo general como dijimos, abandonarán la unidad familiar poco después de alcanzar la madurez sexual. El grupo de hembras se mueve como una única unidad, en la que la hembras más vieja, la matriarca, guia al grupo. Desde que el elefantito nace es el centro de atención de la unidad. Las madrinas, que suelen tener entre los dos y doce años de edad, ayudan a la madre a cuidar de los pequeños. Es un hecho que las familias con mayor número de madrinas poseen un mayor número de posibilidades de que las crías sobrevivan. Las madres suelen ser muy tolerantes y permiten a los pequeños mamar siempre que estos quieran sin ser rechazados. Durante los primeros meses de vida el pequeño debe aprender a coordinar sus movimientos. En el primer día de vida mantenerse en pie es todo un desafío. Desde muy pequeños las crías aprenden a utilizar la trompa y ya entre los tres y cuatro meses el pequeño es capaz de alimentarse por si solo, aunque si bien los elefantitos no maman con la trompa sino que lo hacen por medio de la boca. La habilidad para dominar el arte de la trompa la adquirán con el tiempo, ya que al principio la habilidad para beber brilla por su ausencia. Hasta que cumpla un año, los pequeños buscarán refugio bajo el vientre materno. El destete, por lo general, se producirá hacia el tercer año de vida. A esa edad, ya es fácil distinguir entre machos y hembras, ya que mientras en los machos las defensas comienzan a salir hacia los dos años, en las hembras ocurre varios meses después.

El lugar de cada elefante en el sistema social está determinado por su sexo. Cuando llegan a adultos, machos y hembras llevarán vidas completamente distintas. Las hembras convivirán con otras hembras a veces hasta en grupos de casi medio millar de individuos, mientras los machos llevarán una vida solitaria o quizás en compañía de otros machos aunque nunca estrecharán lazos duraderos. La explicación a estos modos de vida tan diferentes se haya en los hábitos reproductores de los adultos; así mientras que las hembras pueden parir una cría cada cuatro años desde que estas tienen trece hasta pasados los cincuenta, pudiendo tener a lo largo de sus vida hasta doce crías, las probabilidades de los machos de tener crías no son tan claras ya que han de competir por el derecho a aparearse con otros machos hembras suelen elegir aquellos de mayor tamaño. Con tan solo nueve años las hembras pueden alcanzar la madurez sexual, entrar en celo y concebir. Los machos suelen alcanzar la madurez sexual algo más tarde.

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