La primera vez que una leona entra en celo aún no está lista para ovular ya que requiere el apareamiento con un macho para que esto ocurra. Esta es una característica propia de todos los felinos denominada Ovulación inducida. El pene de los machos está cubierto en su punta de espinas situadas a contrapelo. Se cree que esta función sirve para ayudar al proceso de ovulación en sí y tal vez sea la razón por la que las hembras tras el apareamiento reaccionan agresivamente cuando el macho la desmonta. Durante el proceso de apareamiento de los leones, el macho tiende a inclinarse hacia adelante y “atrapa” con sus poderosas fauces la nuca de la hembra como queriéndola inmovilizar, como previendo el gesto agresivo de la hembra tras la cópula. El hecho que la hembra no no ovule hasta el apareamiento, es una buena señal para los felinos con tendencias solitarias y da tiempo para que los machos puedan localizar a las hembras en celo. Una hembra da a entrever que está en celo mostrando una inquietud anormal además de por un olor característico. Los machos para localizarlas olfatean el suelo donde las hembras han orinado y luego levantan la cabeza en un gesto típico en el cual fruncen el labio superior mostrando sus poderosos caninos sin emitir sonido alguno conocido como Flehmen que se suele dar en la gran mayoría de los mamíferos salvo en los humanos. Este gesto es utilizado por los felinos, no sólo para saber si una hembra están en celo o no, sino también cuando detectan un olor novedoso. Cuando un macho detecta que una hembra está en celo la sigue manteniendo una distancia prudencial de un par de metros como dando a entender a otros machos que esa hembra les pertenece. Por lo general en una manada el rango entre los machos suele ser determinante para que se respete la propiedad entre ellos; aún así no es raro que una hembra con varios machos de la manada cuando está en celo. El proceso de apareamiento suele durar una semana más o menos, siempre que alguno de ellos no pierda el interés antes. Durante este periodo la pareja mantendrá las distancias con el resto del grupo. El macho la copulará durante ese tiempo cada 20 min, pudiéndose necesitar en ocasiones hasta 1500 cópulas para lograr el embarazo. Normalmente uno de cada cinco periodos da como resultado el nacimiento de cachorros. Si durante el proceso de apareamiento la hembra no quedase embarazada entrará en celo nuevamente a las pocas semanas con lo que la posibilidad de engendrar crías aumentan.

Cuando las hembras consiguen quedarse embarazadas por lo general se vuelven más reservadas y ariscas con los miembros de la manada y poco a poco comienza a aislarse del grupo mientras busca un lugar adecuado para dar a luz y poder parir a los cachorros. Los afloramientos rocosos y cuevas localizadas en el “hogar” del territorio suelen ser los lugares preferidos por las hembras ya que permiten, en teoría, salvaguardarse de posibles peligros que puedan amenazar a los futuros cachorros durante las primeras semanas de vida. Los cachorros de león al nacer nacen con los ojos cerrados y con apenas 1,5 kgrs (lo que supone menos del 1% del peso total de una leona adulta). A los 10 días aproximadamente empiezan a abrir los ojos y a las tres semanas les salen los primeros dientes que es cuando también comienzan a dar sus primeros pasos. Al cabo de un mes ya serán capaces de correr ligeramente. Normalmente, las leonas paren entre 2 y 4 cachorros (en cautiverio pueden tener más). El período de gestación dura unos 110 días. Para mantener a los cachorros, las leonas han de dejar en la guarida a los cachorros mientras sale de caza para poder amamantarlos. Las leones son super protectoras con sus crías, no dudarán en atacar ferozmente a quien ose molestar a los cachorros incluidos leones nómadas o del mismo grupo. Siempre se ha dicho que cuando un león ataca, lo mejor es permanecer inmóvil, nunca correr, ya que la tendencia del felino es pararse ante uno; pero si estamos ante una leona con cachorros, esto no servirá de nada; lo mejor es poner tierra de por medio y encomendarse a la suerte. Incluso cuando los cachorros son presentados a la manada apenas con un par de meses de vida los machos han de actuar con precaución.

Los peligros que atesoran a los cachorros cuando nacen son infinitos. Pitones, babuinos, hienas, chacales, leopardos, cocodrilos, incluso águilas y otras rapaces darán muerte a los cachorros si los encuentran indefensos. Pero sin duda, la mayor amenaza la constituyen los propios leones, en especial los machos nómadas. En algún momento de sus vidas todo macho habrá matado crías de otros leones a la hora de tomar una manada. El infanticidio es una práctica extendida entre los leones. Un macho no vacilará a la hora de matar a los cachorros de una manada si quiere tomar dicha manada. Esa es la única forma de que las leonas vuelvan a entrar en celo y pueden perpetuar sus genes. En este sentido, se calcula que una cuarta parte de los cachorros de león muere de forma violenta a manos de otros leones. La única defensa de las crías consiste en esconderse sin hacer ruido y esperar la llegada de la madre, pero si la amenaza proviene de leones nómadas, si los machos de la manada caen estarán perdidas.

Las leonas para minimizar los peligros, moverán a las crías cada pocos días de una en una evitando así que el olor se concentre. Hienas y leopardos suelen merodear siempre cerca de los leones y allá donde hayan leones siempre la proporción de hienas será mucho mayor. Con un sonido tipo “aughhh” la madre llama a sus crías cuando regresa. Normalmente los cachorros son presentados al resto del grupo cuando tiene entre 6 y 8 semanas. Este momento es también un riesgo para los cachorros, sobretodo si hay machos de por medio. Los cachorros siente predilección por los machos de la manada, no cesarán en su empeño por jugar con la melena o con la cola, aunque bien basta un ligero zarpazo de un macho o un gruñido mostrando los caninos para que los cachorros se dediquen a ora cosa. Algunos machos son más tolerantes que otros, al igual que habrá cachorros más inquietos que otros. A los tres meses ya empiezan a comer carne aunque pueden seguir siendo amamantados hasta los 6 meses. Durante estos primeros meses de sus vidas absorberán todo lo que puedan de los mayores para, algún día, ser los líderes de una manada.

 

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