Los leopardos son sin duda alguna los felinos que mejor se han adaptado a las diferentes áreas y regiones y que mejor han sabido esquivar las injerencias humanas. Actualmente existen leopardos prácticamente en todas partes salvo en América, donde el jaguar es dueño y señor de las selvas, y en Oceanía, sin contar los polos. En África y Asia hay buenas concentraciones de leopardos y todavía en regiones del sur de Europa sobreviven. Obviamente, es en África donde todavía hoy en muchos lugares por fortuna sus poblaciones gozan de buena salud. En algunas regiones como el Masai Mara o el Sur de Luangwa las concentraciones de leopardos son importantes en parte gracias a la orografía de los terrenos. Estos felinos son tan adaptables que prácticamente pueden vivir en cualquier lugar del planeta, de hecho se han encontrado leopardos en lugares tan dispares como el Kilimanjaro a más de 5000 mts de altitud o en el Himalaya a altitudes similares. Actualmente su distribución es muy amplia, mayor que la de cualquiera de los grandes felinos. En África se considera que aún sobreviven en casi 40 países del continente y en el sureste asiático también es muy común; aún así, aventurar cuanto leopardos quedan es una tarea muy complicada, ya que nadie sabe a ciencia cierta ni siquiera cuantos leopardos hay en cada reserva o parque de cada país debido a lo difícil que resulta seguir a una criatura tan esquiva, por ello no deja de resultar irónico que en muchos lugares consideren al leopardo una plaga y en otras que corra serio peligro de desaparecer.

A día de hoy, los leopardos están considerados por la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies amenazadas de flora y fauna silvestres) en la categoría NR (Near Threatened) – casi amenazados. Pero debido a que existen diversas subespecies de leopardos, no todos se pueden catalogar de la misma manera ya que hay regiones del África subsahariana donde los leopardos gozan de buena salud y otras, principalmente de Asia y Arabia donde ocurre todo lo contrario. El listado de países donde a día de hoy aún existen leopardos son: Afganistán, Argelia, Angola, Arabia Saudita, Armenia, Azerbaiyán, Bangladesh, Benin, Bután, Bostwana, Burkina Faso, Burundi, Camboya, Camerún, República democrática del Congo, República Centro africana, Chad, China, Congo, Corea, Costa de Marfil, Djibuti, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Etiopía, Gabón, Gambia, Georgia, Ghana, Guinea, Guinea Bissau, India, Indonesia (Java), Irán, Israel, Jordania, Kenia, Laos, Liberia, Malawi, Malasia, Mali, Marruecos, Mozambique, Myanmar, Namibia, Nepal, Níger, Nigeria, Omán, Pakistán, Rusia, Rwanda, Senegal, Sierra Leona, Somalia, Sudáfrica, Sri Lanka, Sudán del Sur, Swazilandia, Tayikistán, Tanzania, Tailandia, Togo, Turquía, Turkmenistán, Uganda, Uzbekistán, Vietnam, Yemen, Zambia y Zimbabwe. Por el contrario se cree que han desaparecido de Hong Kong, Kuwait, Libia, Singapur, Siria y Túnez y en países como Iraq, Kazakstán, República de Corea, Líbano, Lesotho y Mauritania su presencia es más que dudosa.

Durante las décadas de los años 60 y 70, la caza furtiva y la incesante demanda de pieles de este felino puso en serio riesgo a la población de leopardos en todo el mundo. Se calcula que sólo en África eran abatidos anualmente unos 50 mil leopardos para abastecer el mercado de pieles.

Según relató George Schaller en su trabajo “Serengeti: un reino de depredadores” (Serengeti: Kingdom of Predators):

                       “ El leopardo es un habitante solitario y esquivo de las espesuras, un animal de la oscuridad.

                          Estas características han constituido su salvación y su condena. Al permanecer fuera de

                          la vista, ha podido sobrevivir cerca de las densas concentraciones humanas, áreas de las

                         cuales han desaparecido hace tiempo otros grandes felinos. El leopardo ha recibido poca

                       compasión del ser humano y ahora la necesita desesperadamente. Toda mujer que necesite

                        satisfacer su vanidad y sus carencias con un abrigo de piel de leopardo debería contemplar

                                               primero la primorosa belleza de este felino cuando reposa” 


Desde 1983 países como República Centro africana, Etiopía, Kenia (donde la caza se prohibió oficialmente en 1977), Tanzania, Malawi, Zambia, Zimbabwe, Bostwana, Mozambique, Namibia y Sudáfrica se han otorgado el derecho a establecer cuotas de exportación de leopardos para los cazadores de trofeos. Según datos del CITES, en 2011, las cuotas de exportación de estos países han sido como sigue: Bostwana (130 ejemplares), Rep. Dem. Congo (5), Rep. Centro africana (40), Etiopía (500), Malawi (50), Mozambique (120), Namibia (250), Tanzania (500), Uganda (28), Sudáfrica (150), Zambia (300) y Zimbabwe (500). Hoy en día, el tráfico comercial de todo producto de leopardo está prohibido de acuerdo con el Apéndice 1 del CITES.

Si bien existen muchísimas lecturas sobre el número de leopardos que actualmente quedan en África, también existen grandes diferencia entre los resultados de todos esos estudios. Estudios llevados a cabo por Martin y De Meulenaer afirman que el número de leopardos en el continente es de unos 700 mil ejemplares mientras que en India la cifra es de unos 10000 individuos (datos de 2001). Sin embargo, estudios más recientes no son tan optimistas y cifran su número en unos 350 mil ejemplares, si bien muy lejos de la cifra estipulada de leones (unos 35000 ejemplares) o de guepardos (unos 15000). En países como Zambia, Zimbabwe, Bostwana, Sudáfrica, Kenia o Tanzania los leopardos son muy comunes y sus poblaciones son más o menos estables, pero en otras regiones de África las poblaciones son más limitadas y decrecimiento. En muchas partes de Asia, debido principalmente al aumento poblacional, las poblaciones de leopardos descienden año tras año. Sub-especies como el leopardo del Amur (Panthera pardus orientalis) está en peligro crítico con una población de menos de 50 ejemplares en libertad, el leopardo arábigo (Panthera pardus nimr) que antaño vagaba por todas las montañas del sur de Arabia, apenas cuenta con unos 250 ejemplares en libertad distribuidos por Yemen, Arabia Saudita, Omán y, quizás en E.A.U., también se haya catalogado por la CITES junto al leopardo de Anatolia en peligro crítico (CR `Critical Endangered´). Las poblaciones de otras subespecies como el leopardo de Java (Panthera pardus melas) con una población estipula entre 325-525 ejemplares, el leopardo de Sri Lanka (Panthera pardus katiya) el de mayor tamaño de todas las subespecies con cerca de 800 ejemplares o el leopardo pérsico (Panthera pardus saxicolor) con una población de entre 850-1300 ejemplares están en serio peligro de desaparición. En China su número ah decrecido preocupante mente en los últimos años en buena culpa a la medicina tradicional del país. El leopardo de Berbería hoy en día tan sólo sobrevive en las montañas del Atlas Central y en los montes Oulmes en Marruecos. El leopardo de Zánzibar (Panthera pardus adusi) se considera extinguido a día de hoy.

A pesar de todo, todavía existe gente que mantiene que la caza de este felino está justificada ya que según dicen contribuye a su conservación por los elevados ingresos que esta actividad genera. Es difícil creer que matando leopardos salvaremos a los leopardos. Se dice que en Tanzania las divisas que genera el turismo de caza están a la par con las generadas por los safaris fotográficos, lo cual no deja de ser preocupante por dos razones, la primera por que sea verdad, algo complicado teniendo en cuenta que parques como el Serengeti o áreas como el Ngorongoro atraen muchísimas visitas anuales y tiene prohibida la caza; y por otro lado, por el riesgo de que aumenten las matanzas indiscriminadas de estos felinos para exportar las pieles. En Kenia la caza está prohibida y en países como Sudáfrica o Namibia la caza en reservas privadas compite peligrosamente con el turismo de vida salvaje. Cualquier relajación por parte de las autoridades conservacionistas puede disparar peligrosamente el número de leopardos asesinados para comercializar con su piel. El precio que se paga por abatir un leopardo supera los 4000$, que puede suponer un negocio mucho más que el que pueda generar un safari fotográfico de una semana entera. Cazar leopardos es un riesgo muy elevado para el medio ambiente, no sólo ya para la población de felinos, ya que cuando se abate un animal muchas veces no se tiene en cuenta el equilibrio natural ni las repercusiones que pudiera tener el abatir el animal. Así por ejemplo, si se abaten numerosos machos adultos en una zona determinada, las zonas quedan huérfanas de machos dominantes que serán rápidamente sustituidos por nuevos machos jóvenes que matarán a las crías de las hembras de territorios adyacentes para que entren nuevamente en celo.

En algunos países del sur de África, como ocurre en Sudáfrica, se da una práctica de caza muy cruel conocida como `caza en bolsa`. Esta criminal práctica, muy dada sobretodo en cacerías de leones, consiste en abatir al felino que suele ser criado en cautiverio en un área cercada para que no pueda escapar y para que matar al felino resulte lo más sencillo posible para el cliente. Esta práctica no sólo limita las posibilidades de supervivencia del animal (si es que las tiene) sino que además, en ocasiones drogan al animal para que el cazador se asegure de no fallar a la hora de abatirlo. Encima muchas veces el animal sufre una muerte lenta ya que los cazadores evitan disparar a la cabeza por que suele ser la parte visible del trofeo, intentando abatirlo en los costados o por el vientre. ¿Qué tiene este acto de heroico?. Es una aberración en el que el animal está sentenciado de antemano sin posibilidad de defender su vida. A los leopardos en algunos lugares se les caza con la ayuda de perros que hacen huir al animal de su escondite obligándolo a subir a un árbol para refugiarse. Una vez allí acorralado es blanco fácil de los cazadores.

La caza furtiva es otro problema añadido mientras la piel de este hermoso animal siga siendo cotizada en occidente y las partes del cuerpo aprovechadas en la medicina tradicional china. Además, luego está la amenaza de los ganaderos que ven al animal como un peligro potencial para sus reses y no dudarán en tomarse la justicia por su mano si un leopardo abate a una cabeza de ganado ya que nadie les va a paliar esta pérdida. Los ganaderos en ocasiones intentan eliminar la fauna de sus alrededores para eliminar competencia y que sus reses disfruten de mejores pastos; esto es un error ya que los depredadores como leones, hienas y leopardos, ven limitado su número de presas y hace que aumenten las posibilidades de atacar el ganado con las consecuencias catastróficas para ambos bandos.

Por suerte, no todos son malas noticias para los leopardos. El CITES es reacio a bajar la categoría de los leopardos para evitar su caza indiscriminada. Muchas asociaciones conservacionistas y voces autorizadas han pedido un grito de alarma para proteger al felino moteado. Los safaris fotográficos siguen siendo la principal fuente de divisas de muchos países que ven como el leopardo es una de las piezas más solicitadas por los cazadores de fotos. Mientras haya gente dispuesta a luchar por otorgar un futuro seguro a estos animales, los leopardos tendrán esperanzas de sobrevivir como lo que son, unos súper predadores.

Hoy en día algunos de los lugares más recomendados para la observación de leopardos son el parque zambiano de sur Luangwa, el de Lower Zambezi también en Zambia, los parques que Hwange y Mana Pools en Zimbabue,las reservas de Mala Mala y Phinda en Sudáfrica, el parque Kruger, el Delta del Okavango, el parque de Aberdares en Kenia, el Serengeti o el gran Masai Mara por citar algunos.

 

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