El cráter del Ngorongoro, que no tiene la consideración de parque ni de reserva, sino de área de conservación es lo más parecido que hay sobre la tierra al Jardín del Edén. Patrimonio de la Humanidad desde 1959, este impresionante lugar está considerado como la 8ª maravilla del mundo. Desde luego estoy con los que opinan que si el paraíso terrenal existiera, el Ngorongoro sería ese lugar. No hay nada similar en el planeta. Este volcán extinto de unos 2300 mts de altitud, posee unos 700 mts de profundidad, 23 kms de diámetro y una boca con una amplitud de 265 kms2. Lo visité por primera vez en 2008 y, desde luego, no he visto nada igual en mi vida. Es increíble que un lugar con estas características pudiera albergar fauna alguna, pero la realidad del Ngorongoro es bien distinta. Más de 35000 animales viven en el interior del cráter entre los que se pueden ver a los deseados “big 5”. Sus infinitas laderas actúan a modo de barrera natural por lo que los animales interactúan en el interior del cráter. La sensación que deja esta maravilla de la naturaleza, es como si el arca de Noé al salvar a los animales del gran diluvio universal hubiera encallado en este lugar y los animales fueran liberados en el interior del cráter.

Pocos lugares tienen garantizado que no dejarán indiferente a nadie y, desde luego, el Ngorongoro es uno de ellos. A medida que vas subiendo al cráter en el 4x4 ya puedes ir observando animales como cobos acuáticos, búfalos, babuinos,... La propia entrada al área de conservación ya transmite la sensación de que estamos ante un lugar mágico, único diría yo. Una vez que subes a lo alto de las laderas, antes de comenzar el descenso, conviene pararse a vislumbrar la enorme belleza que tenemos ante nuestros ojos. En el interior del cráter podremos encontrar sabanas, bosques, pantanos, lagos y hasta un río de agua dulce. Desde luego uno tiene la sensación de estar viendo el paraíso por unos instantes. Pero lo mejor viene después, una vez que estamos dentro del cráter. Es uno de los mejores enclaves de Tanzania para la observación del rinoceronte negro, cuyos ejemplares son famosos por ostentar, posiblemente, los mejores cuernos de su especie. Algo similar ocurre con los elefantes del cráter, ya que sus colmillos son de los más reputados y fascinantes de toda África. La gran mayoría de los poco más de 70 ejemplares que habitan en el interior del cráter son machos. También podremos encontrar leopardos en los bosques del interior, hienas cuyo número ronda los 400 ejemplares y leones con unos 80 ejemplares repartidos en varias manadas. 

El número de leones por km2 es uno de los más altos de todo el continente. Tan sólo tuve la oportunidad de realizar un safari en el interior del cráter, y aunque no puede decir que fue suficiente ya que para un lugar como este nunca es suficiente, tuve la gran suerte de poder observar 4 de los “big 5” en un mismo día. Tan sólo el esquivo leopardo se resintió, pero en parte me alegro de ello señal de que su grandeza radica en el camuflaje y que será visto cuando el quiera serlo.

 Estoy seguro que no hay lugar sobre la faz de la tierra más hermoso y espectacular que este lugar. Un Jardín del Edén repleto de vida animal a salvo de furtivos y de la amenaza del ser humano más digno de un cuento de hadas que de un lugar en la tierra. Bajo mi punto de vista, toda persona que se precie, ya sea amante de los animales y de los safaris o no, ha de visitar este lugar y lo entenderá. Las palabras ayudan a describir esta maravilla, pero aún así son insuficientes ante la captación del ojo humano. 

  

 

 

Fauna

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Big 5

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Paisaje

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Alojamiento

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Acceso

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