Un auténtico jardín del Edén viviente es lo que es sin duda este fabuloso cráter, de hecho, si este lugar existiera, ningún otro rincón del planeta tendría más opciones que este de optar a dicho título. En el interior del cráter podemos encontrar unos 25000 mamíferos, incluidos los solicitados “big 5” siendo uno de los pocos lugares de Tanzania donde estos 5 animales se pueden observar juntos. Los únicos animales que destacan por su ausencia son las jirafas, los guepardos e impalas. El cráter posee una gran variedad de habitats, lo cual explica la gran cantidad de fauna que ostenta.

El cráter es un inmejorable lugar para poder observar al amenazado rinoceronte negro, ya que es uno de los últimos reductos del país para esta bella especie. Posiblemente los ejemplares del Ngorongoro ostenten los mejores cuernos de toda África por la alta calidad de la hierba de la cual se nutren en el interior del cráter. Quedan una veintena d ejemplares en su interior fuertemente protegidos por los rangers ante los furtivos que pudieran merodear la zona ya que a principios de los 90 algunos ejemplares de este animal fueron abatidos. Gorigor Swamp, un extenso pantano formado por el encharcamiento de las aguas provenientes de Ngoitokitok (al sureste del cráter) quizás sea la mejor zona del cráter para observar a este animal. También se pueden observar elefantes, aunque en numero reducido por las dimensiones del cráter (hay unos 70 la gran mayoría machos). Aquí los paquidermos son conocidos por la gran longitud de sus colmillos. Los búfalos llegaron al cráter en los años 70 cuando marcharon los masais con sus rebaños. Son bastante numerosos en el cráter e incluso se les puede ver antes de descender a su interior pastando en los densos bosques. También están presentes los ñus, cebras , gacelas, avestruces, hipopótamos, elands, facoceros,... siendo los pantanos de Mandusi (Mandusi Swamp) uno de los mejores puntos para su observación.

El parque también alberga más de un centenar de especies de aves, destacando la presencia de flamencos (muy numerosos en Mandusi), ibises, chorlitos, gansos, avutardas, grullas reales,...

En cuanto a los depredadores, los más abundantes son las hienas (unas 380 habitan en el interior del cráter). También son muy conocidos los leones de melena negra del cráter. Hay entre 70 y 80 leones repartidos en 5/6 manadas, esto hace del cráter tener una de las mayores poblaciones de este majestuoso felino de toda África por km2. La mejor zona para observar a este fabuloso depredador son las cercanías del río Munge que atraviesa el cráter y atrae a muchos herbívoros a beber, aunque se hayan por todo el cráter. La población de leones no siempre ha gozado de buena salud en este lugar ya que en 1962 una intensa y devastadora plaga de moscas tse-tse casi liquidó por completo la población de este felino, sobreviviendo tan solo 10 ejemplares en todo el cráter. Hoy en día la población existente es descendiente de dichos supervivientes. La endogamia de estos felinos a estado a punto de llevarlos a su desaparición al menos en dos ocasiones en los últimos 20 años. También es posible avistar leopardos, hay pocos y son muy esquivos. Las orillas del río Munge y los bosques de las laderas del cráter constituyen los mejores lugares para su avistamiento. Aunque no hay guepardos en el cráter, estos han sido vistos por fuera del mismo e incluso hay quienes aseguran que los han visto bajar hasta su interior. También podremos observar al raro y amenazado licaón (en numero muy reducido), chacales, servales,... en definitiva, un oasis de fauna salvaje en un lugar de cuentos de hadas.    

 

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