En el rinoceronte blanco (Ceratotherium simum), podemos distinguir dos sub-especies, la del sur (C.s. Simum) y la del norte (C.s. Cottoni) esta última habita solamente en en noreste de la República Democrática del Congo en el Parque Nacional de Garamba, aunque antaño solía vagar por el noroeste de Uganda, el sur de Chad, en Sudán del Sur y por toda la República Democrática del Congo. La sub-especie del sur es mucho más numerosa, habiendo buenas poblaciones principalmente en Sudáfrica en los parques nacionales de Kruger y Hluhluwe-Imfolozi así como en numerosas reservas privadas del país. También se pueden encontrar poblaciones, en algunos casos por haber sido reintroducidos, en Namibia, Zimbabue, Bostwana y Swazilandia y, en menor medida, en Mozambique. En Kenia, Uganda y Zambia han sido reintroducidos en algunos parques y reservas. Según la lista roja de especies amenazadas, el rinoceronte blanco se haya catalogado como especie cerca de estar amenazada (NT, Near Threatened) donde figura desde 2003. Según datos de 2008, la población actual de rinocerontes blancos en estado salvaje pudiera oscilar entre 16000 y 18000 individuos, concentrándose un 98% de estos ejemplares en 4 países: Sudáfrica, Zimbabue, Namibia y Kenia, de los cuales Sudáfrica, con casi un 93% de la población total, es el país donde mejor están representados con aproximadamente entre 15000 y 16000 ejemplares. Gracias a los esfuerzos de grupos conservacionistas, brigadas antifurtivos y la buena política de muchísimos parques y reservas, la población de rinocerontes blancos va creciendo poco a poco; prueba de ello, es que en muchas reservas privadas el incremento de ejemplares es palpable año tras año, ya que si bien en 1999 tan sólo habían 180 ejemplares en dichas reservas, hoy su número asciende a más de 3500 individuos.

El rinoceronte blanco suele localizarse en sabanas y planicies abiertas donde abundan las hierbas cortas. A día de hoy los principales lugares para su observación son los parques nacionales de Nakuru (Kenia), Garamba (Rep. Dem. Congo), Hwange (Zambia), Etosha (Namibia), Hluhluwe-Imfolozi (Sudáfrica) y, por supuesto, el gran Parque Nacional de Kruger donde habitan unos 3500 ejemplares.

 

 

En cuanto al rinoceronte negro (Diceros bicornis), su situación no es tan halagüeña como la de su pariente blanco. Podemos distinguir 4 sub-especies: Diceros bicornis bicornis, que se localiza en Namibia y en ciertas partes de Sudáfrica; Diceros bicornis longipes, que habita en la zona centro-oeste del continente, posiblemente en Camerún y, quizás, algunos ejemplares en Chad; Diceros bicornis michaeli, que a día de hoy se pueden encontrar en Kenia, en el norte de Tanzania y, quizás, algún ejemplar sobreviva en Rwanda; y Diceros bicornis minor, que se localiza algunos puntos de Sudáfrica, Zimbabue y en el sur de Tanzania, estando extinto en Angola y, posiblemente, en Mozambique sobreviva algún ejemplar, habiendo sido reintroducido en Malawi, Swazilandia, Bostwana y Zambia. Todos ellos figuran en la lista roja de la CITES de especies amenazadas como críticamente amenazados (CR, Critically Endangered) desde 1996, por lo que su situación es grave. A día de hoy se puede afirmar que hay rinocerontes negros de origen en Sudáfrica, Zimbabue, Namibia, Kenia y Tanzania; han desaparecido de Angola, Camerún, Mozambique, Rwanda y Chad con presencia más que dudosa en Etiopia, y habiendo sido reintroducidos en países como Bostwana, Malawi, Swazilandia y Zambia.

A principios del S.XX, el rinoceronte negro era el más numeroso de todas las sub-especies de rinoceronte, pero el salvaje furtivismo casi los hizo desaparecer por completo del continente africano y llevarlos a la extinción. En esta época, ricos y famosos sólo veían a África como su coto privado de caza donde todo valía con tal de abatir las presas más codiciadas. Entre 1970 y 1992, los furtivos aniquilaron un 95% de la población total de rinoceronte negros, solamente dos países vieron incrementados la población de este animal durante este período, Sudáfrica y Namibia. Actualmente se cree que la sub-especie D.b. Longipes ha podido quedar extinguida, a lo sumo podrán quedar una veintena de ejemplares, en el suroeste de África se calcula que la población oscila entre 1500 y 1600 individuos; en el centro-sur, el número de individuos se cifra entre 2000 y 2100 aproximadamente; y en el este de África la población no superaría los 800 ejemplares, con lo que la población mundial rondaría los 4500 ejemplares. Al igual que ocurre con su primo el blanco, el 96% de la población de rinocerontes negros se concentra en cuatro países (Sudáfrica, Namibia, Zimbabue y Kenia). En cautividad su número rondaría los 300 ejemplares.

El rinoceronte negro, a diferencia del blanco, ocupa una mayor variedad de hábitats. Desde las regiones desérticas de Namibia hasta zonas frondosas de la Rep. Dem. del Congo. Esta sub-especie posee un marcado carácter ramoneador gracias a su labio en forma de cuña que le permite arrancar todo tipo de plantas, incluidas las del género Euphorbia. En su dieta se han contabilizado más de 200 tipos de plantas diferentes, siendo las leñosas y espinosas sus preferidas. Algunos de los mejores lugares para su observación son los parques de Kruger (Sudáfrica), Luangwa del norte (Zambia) donde empezaron a ser reintroducidos desde Sudáfrica en 2003, Hluhluwe-Imfolozi (Sudáfrica), Etosha y Damaraland (Namibia), Mana Pools (Zimbabue) o el cráter del Ngorongoro (Tanzania).

 

 

Los rinocerontes han sido siempre perseguidos, y la falta de protección que el hombre les ha brindado, a punto a estado de suponer su extinción. Antaño los rinocerontes vagaban por todo el continente a lo largo y ancho, incluso algunos expertos afirman que su población pudo rondar hace 100 años el millón de ejemplares en África. Pero desde 1970 la matanzas de estos hermosos animales por parte de los furtivos y gobiernos corruptos que no ponían freno a tal atrocidad, supuso que un 95% de la población de rinoceronte negros fuera exterminada. El cuerno de este animal, su principal arma de defensa, ha sido y es un trofeo por lo que los humanos lo matan. Los cazadores furtivos, llamados por las promesas que llegan de Asia, aniquilan con armas automáticas al animal para extirparle tan codiciado “trofeo” que en el mercado asiático pueden llegar a pagar entre 50000 y 150000$ por cuerno. Debido al alto valor que en la medicina tradicional china se atribuye al cuerno del rinoceronte, muchos rinocerontes en África tienen que ser protegidos las 24 horas el día los 365 días al año para evitar el furtivismo, incluso en parques y reservas nacionales donde en algunos lugares tiene orden de disparar a matar para velar por la seguridad de los animales. La lucha contra el furtivismo ha sido, y es, especialmente dura en lugares como Zimbabue, país que se haya sumido en una profunda crisis económica, social y en todos los ámbitos imaginables, y que ven en el cuerno del animal la forma de enriquecerse rápidamente. En otros lugares como en Zambia, el furtivismo aniquiló por completo a los rinocerontes y han tenido que ser reintroducidos desde Sudáfrica. Casos similares se dieron en Uganda bajo la dictadura de Di Maní, o en Etiopía.

En China, el cuerno del rinoceronte se ha recetado desde hace mucho tiempo como remedio para muchas enfermedades como artritis, fiebre, hemorroides,.... aunque muchos científicos coinciden en que el valor medicinal del cuerno es mas bien escaso. Lo mismo ocurre con los huesos del tigre, vesículas de osos,... a todo le atribuyen propiedades curativas, cuando nada está científicamente probado, pero aún así los animales siguen cayendo víctimas de un negocio tan lucrativo como oscuro. Hoy en día, china es el principal consumidor mundial de cuernos de rinoceronte. Muchísimas farmacias llegan a exponer los cuernos del animal en los escaparates buscando el reclamo de los clientes. Otro país que se beneficiaba de la demanda de cuernos de rinoceronte era Yemen, aunque aquí no le atribuían propiedades medicinales, mas bien era de instrumento decorativo de las dagas que otorgaba mayor estatus a quien la portase con una empuñadura de cuerno de rinoceronte. Se cree que durante los años 80 unos 8000 rinocerontes fueron sacrificados a manos de los furtivos para abastecer este mercado.

Desde finales de los 80, viendo como el número de rinocerontes disminuía alarmantemente, muchos conservacionistas abogaron por tomar una difícil decisión, que era la de extraer los cuernos a los animales en libertad para evitar así que fueron asesinados por los furtivos. El cuerno de los rinocerontes esta formado por queratina, como nuestras uñas, por lo que su extirpación no acarrea ningún dolor al animal, pero si plantea otro problema: la privación de su principal instrumento de defensa contra los depredadores, principalmente leones y hienas. La situación fue que en muchos lugares los rinocerontes seguían siendo asesinados, y además en aquellos lugares donde les extirparon los cuernos a los adultos, como fue el caso de Namibia, la mortandad de las crías a manos de los depredadores aumentó de forma importante ya que las madres no podían defenderlas de los ataques de leones y hienas.

Una cosa está clara, el futuro del rinoceronte está vinculado a su arma más preciada de defensa; con ella están expuestos a ser asesinados en busca del dinero fácil procedente de Asia, sin ellos el rinoceronte deja de ser rinoceronte y queda expuesto a los peligros naturales. Por suerte, la conciencia de la gente del s.XXI ha cambiado y ya no se ve a este animal como un trofeo que hay que abatir a toda costa. Los rifles han dado pasos a las cámaras de fotos y de video, por lo que en buena medida, los safaris fotográficos generan divisas que si son reinvertidas en los parques en mayor seguridad e infraestructuras, a pesar de la grave situación que atraviesan la mayoría de las sub-especies, podemos vislumbrar algo de luz en el futuro de estos auténticos dinosaurios. Desde luego, es difícil imaginar las planicies y sabanas africanas así como las selvas de Asia sin esta maravilla de la naturaleza.

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