Los rinocerontes hembras paren una sola cría cada 3 años aproximadamente, muy raramente paren dos. Las hembras adquieren la madurez sexual a partir de los 7 años más o menos, mientras que los machos a partir de los 11 años (en los rinocerontes negros las hembras adquieren la madurez sexual un año antes). Cuando una hembra está en celo, tan sólo durante dos días tiene lugar el período de ovulación, por lo que la posibilidad de los machos de aparearse es escasa sino rondan cerca de la hembra o no han localizado a través de su fino olfato la disposición de las hembras a aparearse; por ello, los excrementos constituyen una fuente vital de información para los rinocerontes ya que les permite saber si una hembra están en celo o no, así como el rango de otros individuos. Lo más importante en la vida de un macho es estar sano y gozar de buena salud para aparearse, y para ello tanto el olor como el lenguaje corporal son capitales. Las hembras se aparearan con los machos aunque tengan crías a su cargo, en este sentido a diferencia de los hipopótamos que muchas veces matan a las crías jóvenes para que las hembras se vuelvan a aparear, las hembras permiten a los machos aparearse aún cuando tengan a su cuidados crías menores. Raramente los rinocerontes atacan a las crías, a no ser que sean rechazados por las madres, que en dicho caso pueden cargar contra cualquier cosa que se mueve o no, en especial los rinocerontes negros que son mucho más irascibles.

Las criás al nacer pesan una media de unos 40 kgs. En los rinocerontes negros y unos 60 kgs en los blancos. El período de gestación difiere un poco entre los rinocerontes negros y los blancos, siendo de unos 450 días en el caso de los primeros y unos 480 días en los segundos. En ambas sub-epecies, las crías son capaces de caminar a las pocas horas de nacer. Las hembras tienen dos mamas localizadas entre las dos patas traseras, y el período de lactancia suele durar los dos primeros años. Cuando una hembra con una cría a su cargo de unos 2 o 3 años de edad está a punto de parir, empieza a desentenderse de su primer retoño para dedicar todos los esfuerzos al recién nacido, pudiendo adoptar una postura agresiva con el cría mayor si no empieza a marcar distancias respecto a la madre. Las hembras cuando tienen alguna cría a su cargo pueden resultar muy agresivas no sólo con los de su especie sino contra cualquier animal que se acerque incluido el hombre. Leones, hienas y cocodrilos son las principales amenazas de las crías al nacer.

Una particularidad en los rinocerontes machos es que los testículos no descienden al escroto, y el pene, cuando se haya en posición retraída, se haya dirigido hacia atrás. En ocasiones, el cortejo entre rinocerontes puede resultar agresivo. El macho monta a la hembra, apoyando todo su cuerpo sobre las patas traseras al tiempo que apoya sus patas delanteras sobre el lomo de la hembra. Cualquier época del año es buena para aparearse y reproducirse. Por lo general, sólo los machos más grandes y fuertes suelen tener éxito en el apareamiento y suelen ser los padres de la mayoría de las crías, ya que si bien es raro que los machos jóvenes una vez apartados de la protección de la madre a la edad aproximada de 4 años, puedan adueñarse de un territorio hasta que no pasen bastantes años y hayan adquirido experiencia y tamaño como para retar a otros machos y luchar por el derecho a aparearse con las hembras.

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